Burrows a Portadown

Burrows a Portadown

El gol de Burrows que desafió la física en Irlanda del Norte

Era el 5 de octubre de 2010, en el estadio The Oval, casa del Glentoran F.C., que enfrentaba al Portadown F.C. por la IFA Premiership, la primera división del fútbol de Irlanda del Norte. El partido estaba 0-0 y agonizaba en el tiempo de descuento, cuando ocurrió lo impensado.

Corría el minuto 92 cuando Matty Burrows, delantero del Glentoran, recibió un centro desde la derecha. Sin espacio ni tiempo para controlar, improvisó una jugada que quedaría en la historia: se lanzó al aire y, de espaldas al arco, conectó una volea de tacón invertido (back-heel volley) desde unos 16 metros. El balón voló con efecto, superó al arquero y se clavó en la red. Golazo.

El estadio explotó en incredulidad y júbilo. Aquel tanto no solo le dio la victoria 1-0 al Glentoran, sino que recorrió el mundo en cuestión de horas. Su espectacularidad lo llevó a ser nominado al Premio Puskás de la FIFA como uno de los mejores goles del año 2010, junto al de Lionel Messi y Hamit Altıntop.

Más allá del resultado, el gol de Burrows trascendió fronteras: fue un símbolo de creatividad y talento, un recordatorio de que el fútbol más humilde también puede producir obras maestras.