Trezeguet a Italia
Trezeguet a Italia
El gol de oro de Trezeguet que coronó a Francia en Europa
Era el 2 de julio del año 2000, en el estadio De Kuip de Róterdam. Francia e Italia disputaban una final electrizante de la Eurocopa, un duelo cargado de dramatismo que parecía inclinarse del lado italiano. A falta de segundos para el final del tiempo reglamentario, el gol de Sylvain Wiltord había forzado el empate y mandado el partido al alargue, dejando a los campeones del mundo con vida.
Y fue entonces, en el minuto 103, cuando llegó el instante que quedaría grabado en la memoria del fútbol europeo. Robert Pirès desbordó por la izquierda, dejó atrás a Cannavaro con una maniobra brillante y levantó la cabeza. En el centro del área lo esperaba David Trezeguet, franco-argentino y letal. El pase fue preciso, y Trezeguet, sin pensarlo, definió de zurda con una volea explosiva que se clavó en el ángulo superior de Toldo.
Era el gol de oro, la regla que ponía fin inmediato al partido. En un solo segundo, la pelota tocó la red y Francia se consagró campeona de Europa. Trezeguet salió corriendo, brazos al cielo, envuelto por una generación dorada que acababa de lograr el doblete histórico: campeones del mundo en 1998 y de Europa en 2000.
Ese gol no solo fue un gesto técnico impecable, sino también un símbolo de carácter, precisión y gloria. Con su zurdazo inolvidable, David Trezeguet selló una de las finales más intensas de la historia del fútbol moderno y se ganó un lugar eterno en la leyenda de Les Bleus.

