Anastasi a Yugoslavia

Anastasi a Yugoslavia

El gol de Anastasi que coronó a Italia campeona de Europa en 1968

Era el 10 de junio de 1968, en el estadio Olímpico de Roma. Italia y Yugoslavia volvían a enfrentarse en la repetición de la final de la Eurocopa, luego del empate 1-1 en el primer partido dos días antes. Aquella era una época distinta: no había penales, y el campeón se definía en un segundo encuentro.

Italia, dirigida por Ferruccio Valcareggi, salió decidida a imponer su ritmo. Con un estadio colmado y una nación expectante, la “Azzurra” tomó el control desde el inicio. A los 12 minutos, Luigi Riva abrió el marcador con su potencia habitual. Pero el golpe definitivo llegaría poco después, con una jugada que quedaría grabada en la memoria del fútbol italiano.

Corría el minuto 31 cuando Pietro Anastasi, delantero del Varese de apenas 20 años, recibió un pase en el borde del área. Sin dudarlo, controló y sacó una volea espectacular de pierna derecha que se elevó con precisión y se clavó en el ángulo del arquero yugoslavo Pantelić. Golazo. El Olímpico explotó. Italia ya sentía la gloria cerca.

Ese tanto selló el 2-0 definitivo y le dio a Italia su primer título europeo. Anastasi, joven, audaz y técnico, se convirtió en héroe nacional de una noche que marcó una era. Su gol no solo fue una muestra de calidad, sino también el símbolo del renacimiento futbolístico de un país que, tras años de frustraciones, volvía a ocupar el trono continental.

El gol de Anastasi a Yugoslavia en la Euro 1968 no fue solo una definición brillante: fue el grito de una Italia que se reencontraba con la historia, en una noche donde el fútbol y la emoción se fundieron bajo el cielo de Roma.