Hamsik a Rusia

Hamsik a Rusia

El gol de Hamšík que encendió a Eslovaquia en la Euro 2016

Era el 15 de junio de 2016, en el estadio Pierre-Mauroy de Lille. Eslovaquia enfrentaba a Rusia por la segunda jornada del Grupo B de la Eurocopa. Los eslovacos venían de caer ante Gales en el debut y necesitaban imperiosamente un triunfo para mantenerse con vida. Al frente, una Rusia poderosa y experimentada, acostumbrada a los grandes escenarios.

El partido era tenso, con Rusia dominando la posesión, pero Eslovaquia resistía y apostaba al contragolpe. A los 45 minutos del primer tiempo, llegó el momento de la genialidad. En una salida rápida tras un córner ruso, Marek Hamšík recibió el balón por la izquierda tras una asistencia corta de Vladimír Weiss. El capitán avanzó unos metros, levantó la cabeza y, desde el vértice del área, soltó un derechazo cruzado y violento que se incrustó en el ángulo del arquero Akinfeev.

Golazo. El estadio estalló. Hamšík, con su tradicional frialdad, fue a celebrar señalando el escudo, consciente de que acababa de marcar uno de los goles más bellos de la Eurocopa. Era el 2-0 parcial para Eslovaquia y un golpe anímico demoledor para los rusos.

El tanto fue una muestra de precisión, potencia y liderazgo. Hamšík, símbolo del Napoli y del fútbol eslovaco, volvió a demostrar por qué era uno de los mediocampistas más completos de Europa. Eslovaquia terminó ganando 2-1, y aquel gol se convirtió en la obra maestra que los llevó a los octavos de final.

Fue mucho más que un disparo perfecto: fue el grito de un capitán que representaba el orgullo y la ambición de un país pequeño que soñaba en grande.